Fueron a por él y no estaba, Juan el tuerto se ocultaba en la taberna de Fran bebiendo y jugando a las cartas, y allí le encontraron; estaba tan borracho que al verles, se levantó, sacó su colt y disparó contra el espejo donde se reflejaban… Uno, dos, tres, hasta seis disparos y se quedó sin munición, había roto el espejo y matado al mono. Por respuesta recibió once tiros por la espalda y cayó gritando: < ¡Morid cobardes!>. Hubieron de rematarle en el suelo porque milagrosamente ningún disparo le había acertado.
La Leyenda de Juan el Tuerto
10 sábado May 2014
Posted in Microrrelatos