Vulgar como un filisteo. Cicatero tan grande que llegó a robar un rollo de papel higiénico en un váter de gasolinera para escribir su diario. Un día, cuando se encontraba tranquilamente sentado en su trono de mierda, recibió el encargo de atender la urgencia de un enfermo dolorido en lo más profundo de su alma. Se presentó ante aquel hombre, erguido y altivo; y disfrutó viendo como el otro sufría en silencio. Aterrorizado, mientras la masa enaltecida, presa de incultura lo vitoreaba, pidió perdón al cielo y, apoyando la cabeza sobre el tronco de haya ennegrecido de sangre podrida, esperó tranquilamente su liberación.
Verdugo
05 sábado Jul 2014
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