¡Cuánto tiempo! Aguantando el peso de la historia sobre ese cuerpo majestuoso; ciento y un pico largo de años te contemplan, y aún te elevas con la grandeza propia de los elegidos. ¡Cuánto tiempo! Escuchando silencioso: penas, llantos, y mucho más algarabías y gozos, de cuantos se cobijaron bajo tu manto. ¡Cuánto Tiempo! Soportando el peso de una fama bien ganada, que no robaste a nadie. Una fama que te hemos dado todos cuantos te queremos. Una fama que heredas de generación en generación… Si pudieses hablar, cuanto tendrías que contar de aquellos que nos precedieron y te disfrutaron. Ganada fama entre aquellos jóvenes de la tercera edad que cada dos por tres te la organizaban… ¿No sé por qué sientes debilidad por los calderos? Quizás sea porque a tu sombra el verano se convierte en primavera, y las digestiones son más llevaderas… Gigantón, pronto volverás a sentirte joven una vez más, y, a pesar de tus innumerables heridas; a pesar de tu cansancio, mostraras tu mejor cara y nos sentiremos dichosos, orgullosos de tenerte. Y sentiremos la cercanía de los que ya nos están porque estas impregnado de ellos… tu magia volverá a mostrarse una vez más; representas el espíritu de la familia.
El viejo pino
31 martes Mar 2015
Posted in Microrrelatos


