Siento el alma vacía, a pesar de que en ella, en vano intenta la esperanza ocupar un hueco que amortigüe el sonido ronco de una pena mal criada. Que estupidez la mía, pensar que no estoy hecho de razón, que mi lógica es… tan solo una ilusión. No encuentro la señal que ciegue mi mente demasiado conjurada en mi contra, mas no me rindo. Suplicar no quiero, y el cielo esta tan lejos, que la voz se pierde entre las nubes. Tirare de la cadena que me lastra y me alzare erguido catalejo en mano a la incierta espera de mi resurrección.
A la deriva
17 martes Mar 2015
Posted in Microrrelatos