PUESTA DE SOL 010-1Le golpeó con toda el alma; voló por los aires, y zas… patada en todo el ojo: sangraza viva, humor acuoso, perforación de córnea, destrucción del cristalino, invasión de las cámaras ocultas… ojo reventado; acababa de descarrilar el tren de la adrenalina. Agresor y víctima se conocían desde pequeños, pero sus vidas habían discurrido por caminos desencontrados. Treinta años después el destino jugo sus cartas y el coeficiente intelectual también: un gran trozo de carne con ojos, repolludo extremo convertido en paciente, y, un chuletón gafado con más pinta de señorito que de dentista metido a saltarín, pugnando por la misma hembra desde la escuela; aquella, cuya nolición por ambos era tan grande que sufría de cefaleas dadivosas. El ciego de dolor, como rinoceronte en celo cargo sobre el dentista torero que estuvo ágil para esquivarle y poner pies en polvorosa. ¡Terrícolas insensatos! ¿Os la teníais jurada? Pues la venganza en frio, si puede ser acompañada de una buena mariscada y que pague el mas cabrón.