Trae tu cabeza prendida de una alabarda cualquiera. ¡Que flojo de animos, travieso personaje! De la nada saliste para ser aún lo menos. Muere si quieres, que tu vida a nadie importa; pues por ella has pasado, sin apenas, y, aún, menos gloria. Sin embargo, persistes exortando al viento que transporte tu mensaje: inutil, caduco, oportunista; un piropo a la desfachatez. ¡Honrado idiota! No eres el unico equivocado en este sueño de materia. Lejión te siguen hasta el borde mismo del abismo, gatelba de imberbes insensatos, dispuestos ha naufragar en un mar de salfuman, donde los tiburones saben a lejia.
Duro como la piedra
07 martes Jul 2015
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