Era una paloma blanca como la nieve que la engullía, abrigándola con su helado manto -¡que ironía!-. mientras cerca, muy cerca, una música se escapaba por la ranura que entre cristal y marco ofrecía una ventanilla de automóvil mal cerrada. El conductor, asistía hipnotizado al inútil aleteo de la columbina mientras avanzaba lentamente sobre la helada y resbaladiza carretera. Había olvidado las cadenas, pensó que no le harían falta, por allí nunca nevaba. Sorprendido y asustado se dejo llevar por la pegadiza letra de la canción de Jimmy Clliff, y comenzó a repetir el estribillo: «No woman, no cry», «No woman no cry». Así estuvo un buen rato después de que hubiese terminado la canción, repitiendo el estribillo una y otra vez, no podia parar. Un camión cargado de gallinas enjauladas que le precedía, frenó irresponsablemente cruzándose en la via con tan mala fortuna que su parte trasera impacto contra el automóvil arrojándolo al abismo que bordeaba la carretera. La paloma asustada, sacudió sus alas y alzó el vuelo abandonando el lugar.
Paloma blanca
02 domingo Abr 2017
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