Como me gustan los domingos: esos domingos pre-primavera de sol luciente a baja radiación; esos domingos de calma sin tormenta refrescados por la brisa del mistral; esos domingos silenciosos de alma llena de penitencia; esos domingos transparentes como el vidrio, que dejan divisar en la distancia las siluetas muertas de edificios cargados de vida. Como me gustan los domingos en general, nada importa el motivo que impulsa tales sentimientos, solo el hecho de la deconexión provoca tal dicha, y mañana será domingo.