Debió ser una oscura noche, quizás sin luna, quizás sin viento, quizás… quien sabe qué. Una noche fría para el guardabarrera que hundido en el aburrimiento de su soledad bebía para olvidar, o quizás no. Apenas pasaban trenes por su estación, no había pasajeros en el andén; o si, quien sabe. A veces las cosas suceden porque tienen que suceder, son inevitables por eso sorprenden e incluso provocan dolor. Noche oscura del mes de Diciembre, el único tren se acercaba, el guardabarrera se había dormido (una cabezada quizás), la barrera no estaba echada. El autobús ajeno a todo transitaba por su ruta confiado, la barrera estaba alzada. Ambos llegaron a la estación al unísono, el cruce se aventuraba inminente. El súbito impacto debió perturbar el silencio de la noche (imagino al búho alzando el vuelo tras su ataque fallido). El tren arroyaba al autobús, lo arrastraba prendido de la locomotora… Que carnicería… Que noche para nacer ¿el guardabarrera habra despertado ya?
12 del 12
13 sábado Ene 2018
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