Cuan cercana la locura de la muerte está, que no distingue error. Su reloj se ha parado: sin tiempo que medir, con todo acabado, ni siquiera lentamente algo late. No hay presente ni futuro, y un pasado sin recuerdos, sin movimiento, en solitario, zozobra en el mar de la reminiscencia. ¡Qué importa! La muerte solo es un bálsamo, un ungüento necio para aquellos que no están presos de la demencia. La verdad llega en el instante final, solo milésimas de segundo antes, cuando se alcanza la razón. Somos polvo sideral.
Hacia el confín
11 domingo Feb 2018
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