Sueño eterno, ¿porque me has robado el alma? Apelo al viento, que peina la vereda, bordeada de bolaga y albardín. Libera mi cuerpo, que yace pecador entre matojos perdidos. No hay lucha sin esfuerzo… Pero estoy agotado… Dejare caer el arma que me sostiene y, clamare entre cantos mi derrota, solicitando clemencia.