
Tan vieja como el alma perdida, la soledad es mi fiel compañera. Sin soledad seria un ser muerto, un ser apaciguado por cualquier pastor de los que buyen predicando el evangelio de lo politicamente correcto. Conmigo no pueden, no les creo y, ademas, les aborrezco; ellos ni siquiera lo perciben. No pertenezo a esta sociedad podrida, soy de otro mundo. Un mundo dentro de mi mundo, donde solo yo quepo. Me basta con creerlo para sentirlo. Estoy solo, tal como yo quiero.