Me siento encerrado en un traje estrecho. He visto la luz al final del túnel, y sin embargo aún estoy aquí.  ¿Seré inmortal? No podre saberlo mientras siga vivo. Miro atrás y no entiendo que tanta gente se esfuerce por materializar su existencia con absurdas pretensiones fuera de su alcance. Es importante llegar a la vejez para entender el misterio de nuestra existencia. Cuando se acaba la prisa comienza la inmortalidad del alma, es entonces que se alcanza la catedra.